Inconsistencias vs Falta de Voluntad Política

El término correcto no es inconsistencias, es falta de voluntad política.

Existen dos tipos de reformas a nuestras normas estatales, siendo éstas a la Constitución o a las Leyes Reglamentarias de la misma. Y sus diferencias son importantes en demasía, pues mientras para las reformas a la Constitución se necesita la aprobación de la mayoría calificada (dos terceras partes de nuestro Congreso) y además la aprobación de la mayoría de los cabildos de los cinco Ayuntamientos; para las reformas a las Leyes Reglamentarias basta con tener a la mayoría relativa (cincuenta más 1 de nuestro Congreso), ósea que si se cuenta con una mayoría partidaria en el Congreso, cualquier Ley Reglamentaria puede ser modificada con facilidad, ¿suena familiar esa mayoría?

“Esa iniciativa que presentaron ellos, jurídicamente tiene inconsistencias, no es una iniciativa bien elaborada”, declaraciones de uno de nuestros legisladores hacia SinVotoNoHayDinero, y es que todo tiene su razón de ser, pues por lógica acorde a lo explicado al principio, en la iniciativa se busca que la nueva fórmula para entregar el recurso a los partidos políticos sea modificada en la Constitución, y no en una Ley Reglamentaria como lo que busca el Congreso. Sin embargo, a pesar de que esta iniciativa fue presentada tal cuál como se aprobó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para nuestros legisladores sigue siendo “inconsistente”.

Y es que inconsistente (falta de consistencia) es pregonar discurso tras discurso que es necesario que la ciudadanía sea activa, participativa y atenta a las decisiones de gobierno, pero al momento de serlo, se le fiche de tener una “campaña en contra del Congreso” (mismas declaraciones del legislador), cuando lo único que se ha hecho es comunicar las omisiones de nuestros representantes, y es que no hay voluntad política por parte de nuestro Congreso, pues si no me equivoco cuentan con un elevado número de asesores bien remunerados, que en vez de utilizarlos para encontrar el cómo rechazar la iniciativa, hacemos la cordial invitación para encontrar el cómo sí hacerla una realidad en nuestro Estado.

No nos culpen por no quedarnos callados. No nos culpen por no confiar, mejor demuéstrenos que juntos podemos concretar un binomio de colaboración entre sociedad y gobierno, en donde antes de aprobar iniciativas de beneficio para unos, se aprueben las de beneficio para todos.

Los problemas que tenemos son complicados y tomará tiempo atenderlos, pero tienen solución. La única condición para resolver la vieja y la nueva conciencia social es asegurar que a Baja California no se le enferme el alma. Y eso, los cachanillas, no podemos permitirlo, porque a la sociedad bajacaliforniana nos debemos y por ella nos esforzamos.

Preocupémonos el día en que guardemos silencio, pues si hay algo que hoy en día nos queda más que claro, es que si no lo hacemos nosotros nadie lo va a hacer, pero sí habrá muchos, que quisieran destruir lo construido.

PD: Hoy los muros para avanzar como sociedad se están derrumbando, y sólo participando construiremos puentes donde siempre hubo fronteras.

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