Responsabilidad moralmente obligatoria

Congruencia es lo que buscamos, y si tanto se han mostrado a favor nuestr@s candidat@s de la transparencia y rendición de cuentas, lo menos que pueden hacer es abrir sus libros personales y demostrarnos quienes son hoy y con cuánto cuentan, para que no haya incongruencias con quienes son y lo que tienen en cuanto salgan de su mandato.

Es común distinguir en sus discursos que en la campaña se han dedicado y se dedicarán a caminar por las calles escuchando lo que como ciudadanía buscamos, y es muy curioso, pues no hay nada nuevo que investigar, entre muchos otros puntos de relevancia ya van más de cuatro años que un grupo diverso de ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil hemos sido constantes en establecer la obligación de todos los funcionarios públicos de hacer públicas tres declaraciones: declaración patrimonial, fiscal y de intereses.

Este esfuerzo tiene como fin generar confianza por parte de la ciudadanía en sus representantes. Es el resultado de la necesidad que como ciudadanos exigimos para devolvernos algo de tranquilidad y armonía. Demandamos administraciones que nos rindan cuentas, informes completos de lo que se logró y de lo que no se consiguió, libros blancos entre administraciones, estados financieros y cuentas claras. Exigimos recuperar la confianza entre sociedad y gobierno y no daremos ni un paso atrás.

La corrupción es una práctica que tiene muchísimos años, provocada por la ignorancia y falta de preparación de nuestros representantes, y ante lo dicho hemos hecho de nuestro deber como jóvenes el tomar los problemas de nuestro estado y proponer soluciones trascendentales, entre ellas el 3de3, siendo un certificado temporal de honestidad y obligación moral que avala a los candidatos a cargos de elección popular.

Cuando un candidato de elección popular presenta su 3de3 representa un acto de buena fe, de ética, de profesionalismo y de honestidad hacia la ciudadanía. Si bien no es la cura de todos los males y garantía de que no cometa un sólo acto de corrupción en su periodo, sí es una herramienta que con un debido seguimiento por parte de la sociedad y las autoridades competentes llega a obligar a los gobiernos y a cada uno de sus funcionarios a gobernar con honradez y transparencia.

El que un candidato se niegue a presentar su 3de3 es un claro ejemplo de seguir siendo parte del mismo discurso tradicional lleno de promesas vacías, de no tomar en cuenta el reclamo de la sociedad en contra de la corrupción que hoy en día está acabando con las nuevas generaciones. En un ambiente corrupto los recursos se destinan a áreas improductivas, desviando con ello recursos que deberían ser destinados a los temas que nos aquejan como sociedad.

Vivimos en un mundo atrapado por las crisis más diversas: la financiera, la política, la social y la de valores. Tengamos la visión y el coraje de hacer realidad una comunidad cuya vocación y pasión sea el conocimiento, una sociedad unida por los valores y tradiciones, orgullosa de su historia y con un fuerte compromiso con las nuevas generaciones.

Como jóvenes hemos sostenido y reiterado que sin participación ciudadana nuestras generaciones no tendremos un porvenir alentador, sin expresar nuestras opiniones perderemos dignidad y no concretaremos los objetivos que requerimos para vivir en libertad y con democracia.

La exigencia 3de3 no es de enfrentamientos, no es de diferencias y desencuentros, es reiterar que la transparencia es crucial para que Baja California transite en la verdad, no en el discurso, no en la palabra, Baja California debe caminar hacia una sociedad que nos garantice un futuro a nosotros los jóvenes y las futuras generaciones.

Así que si te pide tu voto, pídele su #3de3

P.D. Dicen por ahí que “el que nada debe, nada teme”, así que esperamos el #3de3 de todos nuestros candidatos en la plataforma www.obserbc3de3.com.

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