Hay dos tipos de personas: las que todo lo quieren arreglar con dinero pues sin este no saben mover un dedo, y las que saben que a través del trabajo en equipo, alianzas, esfuerzo y mucha pasión por lograr el objetivo se pueden hacer las cosas realidad.

“Es que no hay presupuesto”, pareciera es la frase favorita de un sin fin de funcionarios cuando es momento de estar frente a cámara y justificar su falta de resultados.

Sabemos de antemano que no hay presupuesto que alcance para cubrir todas las necesidades de nuestro país, pero de acomodarse en la silla esperando recurso a buscar el cómo sí a través de la integración y apoyo de la ciudadanía, existe una brecha muy grande.

Quienes hemos trabajado de manera voluntaria por años, sabemos que sin voluntad, ningún presupuesto alcanzará para ningún proyecto, y que cuando un funcionario no es capaz de ser transparente intentará cerrarle lo más posible las puertas a las personas, pues trabajar en conjunto implicaría tanto abrir los libros, como compartir el crédito.

Así que la fórmula es sencilla, cada vez que volvamos a escuchar la justificación de falta de presupuesto, preguntemos primero a qué otros medios requirieron, pues el sólo depender del erario nos queda claro no brinda resultados.

Es tiempo de que recuperemos los espacios públicos, que perdamos el miedo de volver a salir a la calle, conocernos, trabajar en conjunto y demostrar que somos una sociedad civil organizada que no necesita de un presupuesto ni de la autorización de nadie para salir adelante, es tiempo de demostrarle a una clase política anticuada que somos nosotras, las personas, las que juntas, con voluntad, recuperaremos el rumbo y dirección de nuestro país.

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