Month: November 2018

Transparencia

La corrupción es una práctica que tiene muchísimos años, provocada por la ignorancia y falta de preparación de nuestros representantes.

La desigualdad, la pobreza, la falta de acceso a la educación, a los servicios de salud, al empleo digno o a la alimentación y los niveles de injusticia, corrupción e impunidad, son hechos que debemos asumir que existen, que nos preocupan y que nos ocupan, y debemos ser nosotras, las personas, las que recuperemos el futuro, lo transformemos en uno más alentador y alcancemos un progreso donde lo humano y lo social sean verdaderamente lo importante.

Nuestro objetivo no puede hacerse a un lado nunca, como jóvenes, de edad y de corazón, estamos convencidos que tanto la transparencia y la rendición de cuentas contribuyen a que los gobiernos y las fuerzas políticas incluyan en sus agendas los temas que más afectan a nuestra sociedad, que la razón y el conocimiento sean poderosos instrumentos para favorecer el cambio social, para que se acuerden políticas públicas que favorezcan a la comunidad en general y no a unos cuantos. Nuestra responsabilidad social es unidos transformar la indignación social por la corrupción en un esfuerzo productivo para formar gobiernos más honestos.

Los bajacalifornianos requerimos de la participación ciudadana, tenemos que pensar, decidir y actuar, y vamos por más. Si de alguna manera vamos a mejorar las propuestas de solución a los problemas de corrupción que tenemos en México, va a ser con una ciudadanía más activa, más participativa a favor de los temas de transparencia y rendición de cuentas. Estoy convencida de que si no lo hacemos integralmente, toda esa transformación, todo ese cambio y todo ese apoyo al tema de la transparencia y rendición de cuentas habrá sido en vano.

Una comunidad debe tener la libertad para pensar, para decidir, discutir y debatir de manera inteligente e informada nuestros derechos, tenemos que convencer a nuestros poderes públicos y a las estructuras propias de la sociedad, que se trata de una inversión inteligente y redituable para la propia sociedad.

La participación de las personas no es de enfrentamientos, no es de diferencias y desencuentros, el tema es cómo articular las capacidades y las posibilidades de las estructuras diversas de la creación de nuevas políticas públicas que se apliquen a las necesidades de nuestra sociedad.

Quiero reiterar que la transparencia es crucial para que Baja California transite en la verdad, no en el discurso, no en la palabra, Baja California debe caminar hacia una sociedad que nos garantice un futuro a nosotros los jóvenes y las futuras generaciones.

Tierra de migrantes

Más de mil millones de personas se han movilizado entre las regiones de sus propios países, con la misma incertidumbre de un migrante de otra nacionalidad. Desde el año 2000 a la fecha, han muerto más de 60,000 personas en el mundo en búsqueda de la migración o refugio, y frecuentemente, son demonizados o atacados.

Cada vez que un migrante llega o pasa por nuestro hogar, tenemos la oportunidad de demostrarle quiénes somos, de dónde venimos, cuáles son los valores que nos caracterizan y enseñarles, con el ejemplo, a valorar y respetar el lugar en donde se encuentran.

Las normas son reglas que se deben seguir o a que se deben ajustar las conductas, tareas, actividades, etc, y las normas que nos rigen como sociedad se crean a través de nuestra historia, costumbres y valores. Si una persona no conoce la norma, y sobre todo, si la misma no se ejerce, difícilmente podrá adaptarse y convivir en armonía en la comunidad en donde se encuentra. Es nuestra tarea, como seres humanos, no repudiar, odiar y rechazar, sino enseñar y educar, logrando así, el respeto mutuo. Demostremos a cada visitante que somos una sociedad fuerte, unida, construida por personas que llegaron como migrantes y formaron una comunidad caracterizada por sus valores y humanidad.

Todo individuo tenemos el derecho de buscar una mejor calidad de vida, cada uno de nosotros somos personas llenas de talento, con la capacidad no sólo de progresar en lo individual, sino de trabajar en lo colectivo y lograr vivir con la tranquilidad de, que estemos en el rincón que estemos del mundo, vivir con la tranquilidad de sentirnos en comunidad y estar protegidos de todo aquél que piense que puede irrumpir nuestra armonía.

Los retos como sociedad siempre estarán presentes, y los mismos se repetirán en la misma o en diversas formas, hasta que en conjunto, como sociedad civil organizada, aprendamos a dominarlos y seguir adelante, con la intención de ocuparnos por progresar hacia una nueva etapa de prosperidad y no lo contrario.

La diversidad no es de enfrentamientos y desencuentros, sino una oportunidad de crecimiento en lo individual y lo grupal. El momento en que entendamos que las personas, sean de la nacionalidad, género, color y edad que sean, no son una amenaza, sino un camino hacia la construcción de un mundo donde quebremos las brechas de desigualdad y en donde quepamos todos y todas, es el momento en el que trascenderemos no sólo como sociedad, sino como humanidad.

Transparencia

La corrupción es una práctica que tiene muchísimos años, provocada por la ignorancia y falta de preparación de nuestros representantes.

La desigualdad, la pobreza, la falta de acceso a la educación, a los servicios de salud, al empleo digno o a la alimentación y los niveles de injusticia, corrupción e impunidad, son hechos que debemos asumir que existen, que nos preocupan y que nos ocupan, y debemos ser nosotras, las personas, las que recuperemos el futuro, lo transformemos en uno más alentador y alcancemos un progreso donde lo humano y lo social sean verdaderamente lo importante.

Nuestro objetivo no puede hacerse a un lado nunca, como jóvenes, de edad y de corazón, estamos convencidos que tanto la transparencia y la rendición de cuentas contribuyen a que los gobiernos y las fuerzas políticas incluyan en sus agendas los temas que más afectan a nuestra sociedad, que la razón y el conocimiento sean poderosos instrumentos para favorecer el cambio social, para que se acuerden políticas públicas que favorezcan a la comunidad en general y no a unos cuantos. Nuestra responsabilidad social es unidos transformar la indignación social por la corrupción en un esfuerzo productivo para formar gobiernos más honestos.

Los bajacalifornianos requerimos de la participación ciudadana, tenemos que pensar, decidir y actuar, y vamos por más. Si de alguna manera vamos a mejorar las propuestas de solución a los problemas de corrupción que tenemos en México, va a ser con una ciudadanía más activa, más participativa a favor de los temas de transparencia y rendición de cuentas. Estoy convencida de que si no lo hacemos integralmente, toda esa transformación, todo ese cambio y todo ese apoyo al tema de la transparencia y rendición de cuentas habrá sido en vano.

Una comunidad debe tener la libertad para pensar, para decidir, discutir y debatir de manera inteligente e informada nuestros derechos, tenemos que convencer a nuestros poderes públicos y a las estructuras propias de la sociedad, que se trata de una inversión inteligente y redituable para la propia sociedad.

La participación de las personas no es de enfrentamientos, no es de diferencias y desencuentros, el tema es cómo articular las capacidades y las posibilidades de las estructuras diversas de la creación de nuevas políticas públicas que se apliquen a las necesidades de nuestra sociedad.

Quiero reiterar que la transparencia es crucial para que Baja California transite en la verdad, no en el discurso, no en la palabra, Baja California debe caminar hacia una sociedad que nos garantice un futuro a nosotros los jóvenes y las futuras generaciones.

Incertidumbre

Colocar en incertidumbre… clásica estrategia para el desprestigio.

Así ha sido nuestra política durante décadas, se ha colocado en incertidumbre su integridad y ha desprestigiado su naturaleza, alejando a las personas de su ejercicio y dejándola en manos de unos pocos.

A través del desprestigio, se han empeñado en hacernos creer que la corrupción es parte de nuestra cultura, sin embargo no nacemos con la corrupción corriendo en nuestras venas, es nuestro deber y obligación demostrar que somos y seremos el reflejo de la sociedad que construyamos. Podremos haber nacido en un país donde su historia marca impunidad, desigualdad y corrupción, pero en nuestras manos está el fomentar la cultura, los valores, las costumbres y los principios que nos dan identidad, pero sobre todo desarrollar nuestro sentido de pertenencia. Eso nos definirá como jóvenes y personas con raíces fuertes y que independientemente de lo que veamos, leamos o vivamos en nuestro entorno, crezcamos en un ambiente honesto, de respeto y humildad, donde la crítica hacia el poder no sea de sillón sino de acción.

Vivimos en un mundo atrapado por las crisis más diversas: la financiera, la política, la social y la de valores. Tengamos la visión y el coraje de hacer realidad una comunidad cuya vocación y pasión sea el conocimiento; una sociedad unida por los valores y tradiciones, orgullosa de su historia y con un fuerte compromiso con las nuevas generaciones. Lo que Baja California necesita es que propongamos ideas concretas, razonables, que recojan nuestros puntos de vista que se puedan llevar a la práctica y contribuir a dar forma a un nuevo modelo de política. Estoy convencida de que en la sabiduría y el conocimiento está el secreto de la humanidad, el secreto de ser mejores, de construir nuestros ideales y de dejar atrás la apatía, de despertar y luchar por lo que nos merecemos, por el futuro que queremos.

Como jóvenes hemos sostenido y reiterado que sin participación ciudadana nuestras generaciones no tendremos un porvenir alentador, sin expresar nuestras opiniones perderemos dignidad y no concretaremos los objetivos que requerimos para vivir en libertad y con democracia.

Haced política

“Jóvenes, haced política. Porque si no lo hacéis, alguien lo hará por vosotros. Y probablemente, contra vosotros”.

Hoy en día tenemos dos opciones, seguir fomentando a nuestras futuras generaciones que la política es corrupción, guerra sucia e impunidad, o demostrarles el verdadero significado de la política, lo que el trabajo en equipo y la voluntad pueden realizar, el resultado por seguir nuestros ideales y descubrir la capacidad de las personas y lo que pueden alcanzar al descubrir sus talentos y ejercerlos por el bien de la comunidad.

Son varias ya las ocasiones en que un grupo de jóvenes hemos tenido la oportunidad de platicar en diferentes preparatorias, universidades y con grupos de la sociedad civil, de tanto lo que se ha realizado, como lo más importante, lo que viene por desarrollar y lo que cada una de nosotras, las personas, podemos hacer en lo individual para nuestro desarrollo, con el fin de recuperar la política de nuestra Entidad.

Replicar y multiplicar las acciones de lo que genera una política hecha con alegría y cariño, enseñar a nuestras autoridades, con el ejemplo, que la palabra y la acción deben de ser congruentes con el discurso, con el fin de recuperar la confianza y ganas de participar de las personas.

De “lo mal que están las cosas” podemos hablar horas y se nos seguirán pasando los años, pues no nos cabe duda que desgraciadamente cada uno de nosotros hemos sido víctima de una historia de corrupción, sin embargo los jóvenes sabemos lo que nos han hecho creer que es la política pero también sabemos que la podemos recuperar, que la podemos ejercer y demostrar que podemos revertir el lastre de corrupción que se nos ha heredado.

Ni la política ni la juventud están perdidas, a ambas hay que darles un motivo por el qué esforzarse y descubrir su pasión. Dejemos atrás lo que nos han contado y atrevámonos a ser nosotros los causantes del México anhelado. Perdamos el miedo de salir a la calle a construir y encaminar a las actuales y nuevas generaciones en la formación de ciudadanos demostrando que aquí, hagamos lo que hagamos, y porque lo estamos haciendo, sí pasa, y pasará mucho.

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