Colocar en incertidumbre… clásica estrategia para el desprestigio.

Así ha sido nuestra política durante décadas, se ha colocado en incertidumbre su integridad y ha desprestigiado su naturaleza, alejando a las personas de su ejercicio y dejándola en manos de unos pocos.

A través del desprestigio, se han empeñado en hacernos creer que la corrupción es parte de nuestra cultura, sin embargo no nacemos con la corrupción corriendo en nuestras venas, es nuestro deber y obligación demostrar que somos y seremos el reflejo de la sociedad que construyamos. Podremos haber nacido en un país donde su historia marca impunidad, desigualdad y corrupción, pero en nuestras manos está el fomentar la cultura, los valores, las costumbres y los principios que nos dan identidad, pero sobre todo desarrollar nuestro sentido de pertenencia. Eso nos definirá como jóvenes y personas con raíces fuertes y que independientemente de lo que veamos, leamos o vivamos en nuestro entorno, crezcamos en un ambiente honesto, de respeto y humildad, donde la crítica hacia el poder no sea de sillón sino de acción.

Vivimos en un mundo atrapado por las crisis más diversas: la financiera, la política, la social y la de valores. Tengamos la visión y el coraje de hacer realidad una comunidad cuya vocación y pasión sea el conocimiento; una sociedad unida por los valores y tradiciones, orgullosa de su historia y con un fuerte compromiso con las nuevas generaciones. Lo que Baja California necesita es que propongamos ideas concretas, razonables, que recojan nuestros puntos de vista que se puedan llevar a la práctica y contribuir a dar forma a un nuevo modelo de política. Estoy convencida de que en la sabiduría y el conocimiento está el secreto de la humanidad, el secreto de ser mejores, de construir nuestros ideales y de dejar atrás la apatía, de despertar y luchar por lo que nos merecemos, por el futuro que queremos.

Como jóvenes hemos sostenido y reiterado que sin participación ciudadana nuestras generaciones no tendremos un porvenir alentador, sin expresar nuestras opiniones perderemos dignidad y no concretaremos los objetivos que requerimos para vivir en libertad y con democracia.

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