Month: December 2018

Abriremos los espacios

Las consecuencias de no abrirnos los espacios, de seguir secuestrando la política y de levantar cada vez más muros entre sociedad y gobierno, apostando al cansancio de las personas por participar, se ve reflejado en las crisis de los últimos meses.

Hace ya más de seis años que hemos estado impulsando el que las personas tengamos una silla en la mesa en la toma de decisiones competentes a la transparencia, rendición de cuentas, acceso a la información y combate a la corrupción de nuestro Estado. A través de iniciativas, estudios de investigación, pero sobre todo mucha participación ciudadana, hemos abierto un poco los espacios para que se nos pueda escuchar. Sin embargo seguimos enfrentándonos a una clase política que no acepta la participación de las personas, que sigue queriendo tomar las decisiones sólo para el beneficio de unos y no para el de todos.

Adolfo Solís Farías, especialista fiscal y analista económico, hace unos meses informó que Baja California se encuentra en el primer lugar en corrupción del país más corrupto de los 34 países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y eso es sólo el reflejo de lo que sucede cuando no se escucha y respeta la voz y propuestas de las personas.

Con el tiempo, a través de la participación constante hemos construido comunidad, nos hemos dado cuenta que es a través de la sociedad civil organizada y mediante la presión social como podremos lograr nuestros objetivos, y somos estas mismas personas y muchísimas más la que ya no permitiremos que se sigan cerrando las puertas de las instituciones.

Nosotras, las personas, ya no somos las mismas, y como generación, por más que nos construyan muros y no nos quieran dejar ingresar a las instituciones para construir en conjunto, sociedad y gobierno, el Estado que todos tenemos el deseo de ver, impulsaremos y derribaremos con ideas, propuestas y educación cualquier muro y síntoma de viejas prácticas, pues abriremos los espacios, con el único fin de recuperar y construir la política que nos pertenece, poniéndola al alcance de todos, y no en las manos de unos cuantos.

Juventud de pie

La juventud nos ponemos de pie y levantamos la mano para combatir a todos aquellos que siguen creyendo que la corrupción es cultural. Sin duda es una de las maneras más sencillas de justificarse para no hacer frente a la cuna de todos los males que nos aqueja en la sociedad. Sin embargo, las personas sabemos que la corrupción no corre en nuestras venas, ni mucho menos se acerca a nuestra cultura.

Lamentablemente la corrupción es un mal que aqueja al mundo entero, a unos más que otros, pero ninguno queda exento. Acorde a los índices de percepción de corrupción de Transparencia Internacional, en 2017 México fue posicionado en el lugar 135 de 180 países alrededor del mundo, siendo el 180 el peor calificado.

Existen diferentes organismos internacionales especializados en la lucha anticorrupción, es esencial que como ciudadanía nos informemos sobre su existencia y sus acciones para poder trabajar en conjunto por la misma visión y objetivos. Uno de ellos el Centro de Estado de Derecho y Lucha Contra la Corrupción (ROLACC, en inglés), se creó en 2013, trabaja en cooperación con instituciones nacionales, regionales e internacionales para incrementar el Estado de Derecho, el buen gobierno y combatir la corrupción, y está asociada con la oficina especializada en el combate a la corrupción de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La estrategia de dicho centro promueve la participación activa para fortalecer la integridad, transparencia y el Estado de Derecho acorde a los estándares internacionales y las mejores prácticas en este campo. Trabaja para contribuir directamente con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, enfocándose particularmente en el Objetivo 16 “Promover sociedades, justas, pacíficas e inclusivas”,

Actualmente, presiden la Asociación Internacional de Autoridades Anticorrupción (IAACA por sus siglas en inglés), una organización anticorrupción independiente y no política establecida en el 2006 para promover y apoyar la implementación de la Convención de las Naciones Unidas en Contra de la Corrupción (UNCAC, por sus siglas en inglés).

En el combate a la corrupción, no estamos solos, y como jóvenes no aceptamos el que la “cultura” de la corrupción se encuentra en cada rincón del mundo, nos comprometemos a que la herencia de corrupción que nos han dejado pasadas generaciones, ya no será la misma que tengan que enfrentar las que están por venir. Trabajaremos y construiremos en equipo, con organismos nacionales e internacionales, el camino para vivir en un mundo, y sobre todo un México libre de corrupción, pues no seremos la generación que se caracterice por haber vivido bajo los estragos de la corrupción, sino por haberla combatido.

Reconocimiento a las personas

Es increíble lo que poco a poco las personas hemos construido, lo que hace 06 años comenzó con ideas y pequeñas iniciativas hasta hoy que logramos llegar a nivel mundial.

El pasado 07 de diciembre en la ciudad de Kuala Lumpur, Malasia, tuve el privilegio de ser la primer Mexicana en recibir de manos del Rey de Qatar Tamim Bin Hamad Al Thani, de la ONU a través de su oficina especializada en el combate a la corrupción representada por el Sr. Yury Dedotov, del Presidente del Centro de Estado de Derecho y Lucha Contra la Corrupción (ROLACC, en inglés) el Dr. Ali Bin Fetais, y del Primer Ministro de Malasia el Dr. Mahathir Bin Mohamad el “Reconocimiento Internacional a la Excelencia en la Lucha en Contra de la Corrupción en la categoría Compromiso de la Juventud”. El premio se otorga en la semana de celebración del Día Internacional contra la Corrupción, en reconocimiento y apreciación a individuos y agrupaciones que se han dedicado a trabajar en pro del combate a la corrupción.

Este reconocimiento es para muchísimas personas, muchísimos valientes con los que hemos compartido momentos, ideas e ilusiones, jóvenes y personas maravillosas con las que nos hemos contagiado de alegría, de entusiasmo y que en trabajo de equipo hemos caminado de la mano hacia un futuro en el que todos creemos.

Nos queda claro que hace falta mucho por lograr, que esto apenas es el comienzo y que a partir de hoy nuestro compromiso es aún más fuerte. Gracias por hacernos saber que en esta lucha no estamos solos, y que somos muchos, y cada vez más, los que no permitiremos que la corrupción nos siga robando el futuro a nuestra y las futuras generaciones.

La oscuridad de la corrupción no prevalecerá ante la luz de las personas, son años los que a través del diálogo y la acción hemos insistido en abrir los espacios para que como ciudadanía seamos escuchada, valorada y tomada en cuenta en las decisiones de nuestro Estado. Hemos avanzado, sin embargo el camino es largo y el tiempo es corto, “La auténtica noche no es el silencio, es la ausencia de la palabra compartida y, en definitiva, la imposibilidad de soñar junto a otros, aunque no coincidamos exactamente en lo soñado.”

Los muros sí caen

Cuando una persona decide participar en política, existen diferentes muros que se van interponiendo en el camino, logrando que en vez de que la misma siga, participe y aporte algo a su comunidad, opte por alejarse y no nada más con un sentimiento de decepción, sino de hasta repugnancia.

Nos hemos acostumbrado a que los muros existen, a que el costo de participar en política es muy alto, pues o tienes que tener influencias en las “altas esferas”, tienes que tener una gran cantidad de dinero, o tienes que dedicar tu vida entera en estar dentro de la política. Para poder llegar a ser una persona que tome decisiones y ver ejercer tus ideas y proyectos, tienes que afiliarte a un partido político, poco a poco ir escalando en bajo perfil, y tal vez, un día, podrás tener un lugar en la mesa.

El modelo de ejercer la política está diseñado para que le debas tu puesto a un grupo político y no a las personas que representas, sin embargo, las cosas no tienen por qué ser así, las personas que estamos entusiasmadas por participar, con proyectos en mano y con todo el deseo de ver prosperar nuestro Estado, ya no tenemos porqué seguir un modelo de política diseñado hace cientos de años, tenemos que renovar y rediseñar, a través de la tecnología, la manera en que ejercemos nuestra democracia: “Somos ciudadanos del siglo XXI, haciendo nuestro mejor esfuerzo por interactuar con instituciones diseñadas en el siglo XIX, que están basadas en una tecnología del siglo XV”.

La democracia no trata de una competencia cada cierto tiempo, de una lucha de poder que sólo escucha y deja participar cada par de años, sino trata de una participación ciudadana constante, de un sano debate público de ideas en donde todos podamos participar en la toma de decisiones de nuestros representantes. Para ello, no sólo se tiene que tener la voluntad de abrirnos las puertas a las personas, sino de un trabajo de ciudadanización de la información, pues el lenguaje que se utiliza está cifrado para el entendimiento de unos pocos, está hecho para abogados por abogados, dejando fuera de opinión a gran parte de la ciudadanía.

En una época en donde las barreras de comunicación para comunicarnos a diferentes partes del mundo son inexistentes, no podemos permitir que éstas mismas sí existan para comunicarnos entre nosotros, y que siga existiendo esta brecha entre sociedad y gobierno.

Nuestro sistema político se mantiene igual por los últimos 200 años, es un sistema donde podemos elegir autoridades, pero nos mantienen completamente alejadas, pero nosotras ya no somos las mismas, somos personas con ideas, motivadas a participar y derribar los muros que nos quieran interponer para hacer el cambio que queremos ver, personas que ya no vamos a permitir que lleguen políticos que sus decisiones sean viciadas por pocos, y no para el beneficio de muchos, de nosotras, las personas.

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